Nacho Fabiani

Dia a dia, explicaciones, pensamientos, vivencias, dudas… de un hombre que tuvo la suerte de hacerse fisioterapeuta

Hoy tomamos café con… Eduardo Fondevila

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Nacho: Buenas Eduardo, ¿Por qué decidiste estudiar Fisioterapia?

Eduardo: Pues es una historia un poco larga, Nacho. Mi vocación de la infancia, a parte de astronauta o astrónomo, siempre fue estudiar Medicina. Ocurrió que en el año del COU tuve una experiencia compleja, (un fallecimiento de una persona cercana) que me hizo alejarme, por pura reacción, del mundo sanitario. Meses después hice la Selectividad y como yo iba por la que entonces se llamaba opción AB (Mixta Técnica-Sanitaria) di un golpe de timón y me matriculé en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos

Aunque mi educación en Ingeniería me resultaba motivante, poco a poco se volvió a despertar en mí la vocación sanitaria. Durante los veranos de aquellos años, trabajaba como peón ordinario en la construcción para financiar mis gastos y aquellas experiencias, buenísimas, me sirvieron para estar en contacto directo con el mundo real de la Obra Civil. Recuerdo que aunque sentía una gran fascinación por los temas relacionados con la Hidráulica (una disciplina realmente hermosa, en la que yo me veía como futuro Ingeniero en mis años de estudiante), en mi corazón resonaba cada vez con más fuerza la necesidad de dedicarme a estar con enfermos y lesionados. Así que, una vez más y contra todo pronóstico, decidí dar un nuevo golpe de timón… La media me daba para entrar con holgura en Medicina, pero después de tres años en Caminos, la verdad es que me daba mucha pereza… así que me matriculé en fisioterapia…si te soy franco, por probar… y aquí sigo, quince años después.

N: Debido a la naturaleza, contenido y como te expresas en tu blog te pregunto ¿tienes otros estudios? Yo apostaría por ¿Filología, Filosofía?

E: No, no tengo otros estudios reglados, más allá de los estudios de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos.

Mucha gente me ha preguntado por estudios de Filosofía. No, no he realizado ninguna formación reglada sobre esta disciplina, sólo soy un curioso lector desde hace muchos años.

N: Estos estudios, ¿aportan algo a tu práctica clínica diaria?

E: Los estudios de Ingeniería me ayudaron mucho a desarrollar la capacidad de análisis, lógica, razonamiento y sobre todo la resolución crítica y racional de problemas complejos. Un ingeniero es un sujeto educado para resolver problemas, al mínimo coste, de la manera más parsimoniosa y efectiva posible.

Desde un punto de vista clínico, yo tengo una concepción similar, en lo operativo, del trabajo clínico de un Fisioterapeuta. Siempre digo que mi trabajo consiste en la resolución, hasta donde sea posible, de complejidades clínicas, de la manera más parsimoniosa, económica y efectiva posible para el paciente. Aunque mi pensamiento sobre un caso clínico sea complejo, en la práctica clínica procuro ser rápido, sistemático, práctico y resolutivo. En clínica siempre pienso en clave Problema/Solución, así que quizá de alguna manera, al menos en lo operativo, efectivamente, mi entrenamiento como ingeniero está ahí y es indudable que ha acabado forjando mi manera de trabajar, en muchos aspectos.

En este momento estoy en un punto de mi carrera donde me he dado cuenta de que cada vez quiero saber más cosas de menos cosas de fisioterapia. No es posible saber de todo y no es práctico ni siquiera saber un poco de cada cosa. Como decía Buffett, lo importante no es el tamaño de tu círculo de competencia, sino saber que cuál es el perímetro. Fuera de ese círculo, todos somos charlatanes que repetimos lo que oímos o leemos de los expertos. Yo ahora sólo quiero estrechar el perímetro para abarcar sólo 2 o 3 áreas para al menos intentar no ser “chofer” en ellas (siguiendo la analogía de Buffet). Para el resto de las cosas, es un alivio poder decir: no lo sé. ¡De veras!

N: Si no me equivoco eres natural o descendiente de Venezuela, ¿Qué crees que le falta a América del Sur para decir “Estamos aquí”?.

E: Vivo con mucha preocupación la actual situación de mi país de origen, Venezuela. Las razones son obvias. ¿Qué le falta a America del Sur para decir “Estamos Aquí”?. Yo creo que le hace falta sacudirse del todo del complejo de colonia. Hacerse adulta y responsable y dejar atrás esa relación amor-odio con la metrópolis, ora España o Portugal, ora Estados Unidos.

La libertad es indisociable de la responsabilidad. La libertad, canto americano por excelencia, tiene un precio, como bien demostró Fromm. Ser libre implica responsabilizarse, hasta las últimas consecuencias, de tus actos, sin buscar constantemente un enemigo interior o exterior.

Latinoamérica es una complejidad, la problemática es multifactorial. Yo creo que los pueblos sudamericanos están viviendo una suerte de segunda emancipación. La primera, la de los Bolívar, Sucre o San Martín en el siglo XIX, en realidad fue la emancipación de los criollos, esto es, de los españoles aristocráticos que no querían compartir sus riquezas con los realistas, con sus compatriotas de la lejana y decadente Europa. Fueron españoles que se independizaron de España para gestionar ellos sus recursos y su hacienda. Estamos viviendo ahora la segunda emancipación, la de las clases populares, esta vez, contra sus dirigentes. Latinoamericanos que se independizan de latinoamericanos. Veremos cómo acaba. Mi diagnóstico del caso venezolano, que es de lo que puedo hablar es muy sombrío: el chavismo en sus orígenes, tuvo el acierto de señalar y denunciar cierta desigualdad existente y devolverle carta de ciudadanía a ciudadanos que ni siquiera sabían que lo eran. Pero como ocurre tantas veces en política y también en terapéutica, una cosa es el diagnóstico y otra es la solución. En la práctica y lejos de emancipar algo, el chavismo con los años ha devenido en un régimen corrupto, profundamente antidemocrático (democracia es mucho más que votar y hacer referéndums) y ha sumido al país en la más absoluta degradación moral y cívica. Para cierta burguesía europea, es muy fácil pontificar desde la plaza de aquí de lo que pasa allá. Pero el país está en estado crítico, hay generaciones que están completamente degeneradas. Van a faltar años para darle la vuelta a la situación. Aún así, soy optimista: nada dura eternamente, y las vacas flacas tampoco son una excepción.

N: Aparte de la FT ¿Qué otras aficiones tienes? ¿Aportan algo a tu práctica clínica?

E: Me gusta mucho la lectura, de cosas distintas a los temas relacionados con la fisioterapia y puedo decir que sí, que me aporta muchísimo a mi práctica clínica. Creo firmemente que tenemos que empezar a nutrir de disciplinas externas para darle forma y contenido también a la Fisioterapia. Las lecturas de los clásicos o de autores relevantes en áreas de la epistemología, la antropología, la termodinámica, la biología evolutiva o la ciencia de toma de decisiones a mí me ha aportado muchas claves para comprender y desarrollar muchísimo mejor mi fisioterapia. Ahora estoy realizando una formación de tres años en Mindfulness (seria) y a parte de beneficios indudables para mi vida personal, lo encuentro como una fuente de luz para el estudio del razonamiento clínico, me está sirviendo para estudiar cómo funciona mi mente cuando tiene que tomar decisiones clínicas.

Otras aficiones que tengo: el deporte, que me encanta y por supuesto también me ha ayudado a ampliar mi perspectiva sobre la fisioterapia. Por supuesto por comprender mucho mejor a mis pacientes deportistas, pero sobre todo por ver el papel capital del reentrenamiento. Esto es algo que debo por entero a mi socio y amigo Iván Bennasar, que me ha ayudado a comprender hasta qué punto es importante el rol del Fisioterapeuta en la Actividad Física. Creo decididamente que es el camino, a parte de un nicho de empleabilidad para los futuros egresados en estos tiempos inciertos. Hay que sacar a los pacientes de las camillas y devolverlos a la función. La fisioterapia es movimiento y función. El propio Gifford, para mí sin duda una de las mentes más preclaras que jamás haya escrito sobre fisioterapia, escribe en su libro póstumo la importancia capital del fitness en las condiciones de salud. Sí, sí: el fitness, entendida como capacidad física. Pues eso: más fitness en fisioterapia y menos camilla…¡en serio!

Por último te comento que me encanta viajar y siempre intento encontrar algún aprendizaje de algo relacionado con la fisioterapia o la terapéutica. Me resulta fascinante ver el constructo de salud y enfermedad que desarrolla cada cultura, en base a su lenguaje, sus creencias, sus religiones. Cada cultura tiene su propio constructo de salud… y de terapéutica. Recuerdo una vez que estuve en Bangkok y me animé a realizar una formación oficial sobre Masaje Thai en el Templo de Wat Pho…¡fue muy divertido!

N: Hay algo que no sepas hacer o te gustaría hacer mejor (cantar, pintar, hablar, bailar…)

E: Canto decididamente mal, incluso en la ducha, que ya tiene delito. Mi capacidad de síntesis es muy pobre, como es notorio. Me encantan las lenguas y sería fantástico poder hablar todos los idiomas, cuantos más mejor. El año pasado me apunté a clases de Tango y es algo que me ha encantado. Como me decía el profesor: “en este baile se trata de caminar. Un paso, otro paso, otro más. Y de repente, como ocurre en la vida, ya estás bailando” Me parece algo hermoso.

N: ¿En qué ámbitos de la fisioterapia has trabajado desde que empezaste? ¿Cuál es el más te gustó?

Al comienzo de mi carrera comencé en el ámbito de la Fisioterapia Respiratoria, por la que guardo un gran cariño. De hecho fue mi primera formación de Postgrado. Pero al poco tiempo me orienté por diversas razones hacia el ámbito NME y Movimiento de ahí ya no he salido. Desde 2012 tengo la honra de trabajar como profesor asociado en una Universidad y ha sido una experiencia muy enriquecedora para mí.

Puedo decir sin ambages que mis verdaderos maestros, los que me han enseñado más de fisioterapia, son mis pacientes y mis estudiantes.

N: Trabajas en ámbito privado ¿Por qué, decisión propia o no queda más remedio?

E: Empecé en la privada porque me pareció lo más sencillo. La gente siempre dice que eres valiente por montar un negocio. Para mí es al contrario. Los valientes son los que se quedan en casa estudiando una oposición de resultado incierto. Admiro y respeto profundamente la figura del opositor. Yo no sería capaz de hacer lo que ellos hacen.

N: ¿Te gustaría trabajar en el ámbito público? ¿En que sector?

E: Sin duda, el hospitalario. Recuerdo con gran cariño mis años de prácticas en la carrera en gran discapacidad: el trabajo en UCI, en grandes quemados, lesión medular, oncología… un porcentaje elevado de fisioterapeutas no ha tenido contacto con el ámbito hospitalario ni siquiera en el pregrado y creo que eso es un factor limitante que genera sesgos. En el ámbito hospitalario es donde se “cuecen” muchas cosas.

N: ¿Algún secreto inconfesable en tu formación postgrado?

E: No tengo ningún secreto. Pero sí desde luego he explorado muchos caminos, incluso los más oscuros, en búsqueda de respuestas. Conozco bien el mundo de la alternatividad terapéutica, por eso sé de lo que hablo cuando opino de él. Hice un Máster de dos años de MTCh; Fitoterapia, Reflexología o Cadenas Musculares. También he hecho dos niveles de Reiki, esta formación ya desde una cierta madurez, en 2012. La hice no por inquietud clínica, claro, sino desde un punto de vista de curiosidad puramente antropológica y debo decir que fue una experiencia formidable, para averiguar hasta qué punto funciona el primado entre los alumnos, el pensamiento panglossiano y la respuesta placebo. La “new age” terapéutica, de la que participan muchos fisioterapeutas, es sobre todas las cosas, un fenómeno fundamentalmente de corte religioso. Pero evidentemente, no aplico nada de esto a día de hoy en mi práctica clínica. Como dice Wagensberg, ahora ya no busco respuestas, me dedico a plantearme preguntas En esto consiste es el paso del guruísmo a la mentalidad científica, en realidad, algo muchísimo más difícil, pero en mi opinión el sano escepticismo es lo que te garantiza la verdadera humildad terapéutica, la apertura mental y hasta me atrevería decir, de conciencia, precisamente y de manera paradójica, en contra del estado de opinión público y publicado por el alternativismo.

N: Una técnica de FT

E: Pensar con la cabeza. Y sobre esa base, cualquier técnica sencilla, cuanto más sencilla, mejor. Lo difícil no es poner la cruz con la tiza, es decir, poner la mano, sino saber dónde, cómo y cuando ponerla (y por supuesto, cuando no) y de eso va el razonamiento clínico. Después de muchos años, barrunto una pequeña ley: a más barroquismo en la elaboración de la técnica o en el discurso que la envuelve, más guruísmo y más desconocimiento sobre los efectos, indicaciones y contraindicaciones de la misma..

N: ¿Alguna vez has querido bajarte del Barco de la FT? Razone su respuesta.

E: Sí, alguna vez. Y no descarto hacerlo algún día. La fisioterapia me encanta y me ha dado infinitas satisfacciones, pero me queda la espinita de explorar también otros campos del saber. Aunque me temo que de una u otra manera, acabaría haciendo algo que repercutiera en la fisioterapia. Creo que no tengo remedio.

N: ¿Qué te aporta la FT?

E: Adoro nuestra profesión. Aunque es dura, es una bendición. Para mí, es la profesión más hermosa del mundo, aún con todos sus sinsabores, que los tiene y muchos. Sonará a tópico, imagino, pero es lo que nos pasa todos: desde un punto de vista humano, la satisfacción de que un paciente mejore no hay dinero que la pague. En serio. Me gusta también el razonamiento clínico. La resolución de problemas. Esa dinámica me estimula desde un punto de vista intelectual. A un nivel más espiritual, en tanto que trascendencia, también me proporciona una experiencia increíble para conocer al ser humano. La exposición al paciente en fisioterapia es brutal. En una consulta de fisioterapia ves y escuchas de todo. De todo. La actividad clínica del fisioterapeuta es toda una actividad-participante desde un punto de vista antropológico. Es una maravilla.

N: ¿Dirías que estás actualizado en tu conocimiento? ¿Cómo lo haces?

Intento estar actualizado en los ámbitos de mi círculo de competencia. Mi objetivo es reducirlo cada vez más y hacerlo más nítido: saber menos cosas de fisioterapia pero saber más de las que he elegido saber.

N: Cuál es el error que cometiste en tu práctica diaria y aún recuerdas

E: He cometido muchísimos errores y esos son mis fracasos profesionales. Tienen nombre y apellido: los nombres y apellidos de los pacientes con los que he fracasado y son gracias a los cuales he crecido profesionalmente. Recuerdo un caso especial de fracaso debido a no considerar las expectativas del paciente. Desde estonces es algo que siempre pregunto: hay mucha gente que tiene unas expectativas muy diferentes con respecto a su recuperación de las que podamos tener nosotros.

N: ¿Qué opinión te merecen los colegios profesionales? ¿Crees que luchan por la profesión o por mantener sus puestos políticos?

E: Soy vocal del Colegio de Galicia desde 2013. La política profesional es muy compleja, mucho más de lo que el fisioterapeuta de a pie se imagina y más en estos tiempos. Ocurre una cosa muy curiosa: entre compañeros, cuando dices que colaboras en un colegio, inmediatamente te miran raro y sabes que te acabas de hacer más desagradable a sus ojos. Esto es un hecho y es inevitable. Las instituciones colegiales son los instrumentos de los que se dota la profesión para crecer y si bien son mejorabilísimos en numerosos aspectos, hay que trabajar desde ellos. Personalmente, a estas bajuras de mi vida ya estoy vacunado de todas las utopías: no creo mucho en los colectivos, en tanto que masa, pero sí creo en el individuo. Creo en el colectivo entendido sólo como la suma de individuos. Si yo puedo trabajar en cambiar algo desde mi puesto, algo hemos ganado todos. Si tú lo haces también, pues también mayor ganancia para todos. Soy realista, apunto a la luna y si doy al águila ya habrá merecido la pena. Pero eso siempre será mejor que apuntar al águila y disparar a la roca o peor aún, quejarse de brazos cruzados… la queja habitual hacia la actividad colegial suele reunir un requisito básico: quejarse desde el sofá. Soy consciente de que al leer esto, ya estoy generando desagradabilidad hacia mi persona, con lo cual, como ves, se trata de una profecía autocumplida. Y eso no quita y me gustaría recalcarlo bien, que la actividad colegial, la que generamos los que trabajamos desde dentro, es mejorabilísima. En muchísimos aspectos.

N: Si no fuera Fisioterapeuta… 

E: sería astronauta.

N: ¿Sabes que hay un animal que se llama Okapi?, es una mezcla entre jirafa y cebra, aunque se parece morfológicamente a un caballo ¿Donde lo situaríamos según el principio de parsimonia si oyéramos cascos?

E: Como un unicornio: un evento o suceso posible pero con una probabilidad de colisión con la realidad muy baja.

N: Respuestas rápidas y muy cortas. Elige o dí lo que te sugiere:

Unicornio: Okapi (me has primado la respuesta con tu anterior pregunta).

Sueño: Realidad no siempre posible.

Cerebro: Una parte del cuerpo.

Sudamerica: Un lugar hermoso del mundo.

Café: Con leche.

Jarrón: Chino

Enfermedad: Putada.

Político: Lea la “Política”, de Aristóteles antes de plantearse ejercer.

Reiki: Pangloss.

Cuerpo: Algo que es todo con respecto al dolor.

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