Nacho Fabiani

Dia a dia, explicaciones, pensamientos, vivencias, dudas… de un hombre que tuvo la suerte de hacerse fisioterapeuta

Tras el telón no hay protagonistas…

1 comentario

Esta entrada es una reflexión surgida de la actividad cerebral que te dejan eventos como los últimos a los que he acudido y la observación de como las personas actuamos en y como colectivo.

He hecho teatro muchos años, he dirigido teatro algunos años y el teatro me ha aportado muchas cosas, control del escenario, expresión corporal, expresión vocal, trabajo en grupo… pero hay algo más grande que me ha enseñado el teatro un aprendizaje que va implícito y en muchos casos puede pasar desapercibido.

Tras el telón no hay protagonistas…

Detrás de una obra de teatro hay mucho trabajo y de muchas personas. Bien es cierto que el “protagonista” (no me gusta nada esa palabra) y el director, suelen ser los grandes admirados. Pero por mucho peso y calidad interpretativa que pueda tener un protagonista en una obra, la obra no puede salir bien si los “Secundarios” no están a la altura. Y no sólo de actores vive una obra, si el técnico de luces no crea y mete las luces a tiempo para crear el clima, si el técnico de sonido no  introduce la pista a tiempo, si la maquilladora no ayuda a crear el personaje, si los de atrezzo no preparan adecuada y ordenadamente el material, si los escenógrafos no diseñan, cambian o ponen bien la escenografía, si el diseñador no adecua el cartel y el programa al evento, si el de taquilla no vende entradas, si el de la puerta no las recoge…si el público no acude.

No deja de ser cierto que a pesar de que alguno (o cualquiera) de estos factores pueda fallar la obra puede continuar (“The show must go on”), pero la calidad de la misma no será la misma. Los detalles marcan la diferencia.

Los detalles marcan la diferencia, el público puede que no se de cuenta de forma consciente de que la luz ambiente es o no la adecuada, de que el foco está levemente desplazado de sitio, de que la música de fondo por exceso de volumen o por mala elección no crea el clima adecuado, de que el actor se comíó una frase o metió una “morcilla”… Pero cuando todo está a la altura, cuando todos asumen su responsabilidad como colectivo en su actividad individual y dan el máximo al unísono, cuando dejan de pensar en si mismos por pensar en el colectivo, una obra pasa de estar bien a ser sublime, de recibir 3 a 10 minutos de aplausos, de que la gente se quede sentada o se ponga en pie desde el principio. Y creedme, pequeños detalles marcan mucho la diferencia.

Yo a mi grupo siempre intentaba hacerles conscientes de esto, en los errores no hay protagonistas, nos afectan todos, si uno falla, fallamos todos. Todos somos responsables del resultado final de una obra, incitaba a todos venir a los ensayos, les tocara ensayar o no, porque cuando un compañero esta en escena todos estamos en escena, lo que el haga influirá en lo que todos hemos hecho. Intentaba inculcarles a cada uno la conciencia y responsabilidad colectiva de la actividad como individuo. A mi el primero.

Esto, creo que puede ser extrapolable a eventos, grupos, colegios, asociaciones, profesiones… Cuando uno falla es muy fácil decir ”Eso fue tal o pascual” ”Eso es la herencia recibida” No somos conscientes que el aludido habla como individuo, si, como individuo y como perteneciente a un colectivo. Evidentemente hay que corregir, si consideramos que es necesario, pero también nos debemos mirar cada uno al ombligo. ¿Qué hemos hecho para que esto se dé?.

Un colectivo se forma de individuos, individuos que si no tenemos conciencia colectiva, apaga y vámonos.

La conciencia colectiva hace que cuando actúo como individuo piense en la influencia que eso tendrá en el colectivo. Ya que lo que yo hago en consulta (se podrían poner muchos ejemplos), influye en la percepción de Fisioterapia que tendrán mis pacientes (y sus allegados) y, por tanto afecta a todos. Como dijo Jorge: 

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La conciencia colectiva es sentir la responsabilidad grupal, en mis acciones individuales. La conciencia colectiva es, por tanto, asumir también los errores del otro como propios y no para poner al otro como excusa y no mancharme.

Una última reflexión ¿Qué buscamos, el aplauso o  la sensación interna de un trabajo bien hecho aunque siempre mejorable? El reconocimiento es bueno, cuando sea secundario al trabajo realizado y no el objetivo (en muchos casos inconsciente) de ese trabajo o acción.

“Prefiero a aquellos que aportan en la sombra, aquellos que aunque parece que no se les ve, son los que marcan la diferencia”

Nos vemos,

P.D: No soy sociólogo, creo que una entrada así la hubiera escrito mucho mejor Eduardo, y por supuesto es MI opinión derivada de mi percepción. Pero espero que haya quedado un poco claro lo que quiero exponer.

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Un pensamiento en “Tras el telón no hay protagonistas…

  1. Yo también fui farandulero antes que fisio, y otra cosa muy interesante que aprendí fue a “no hacer nada” en el escenario. Es decir, a no quitar protagonismo al actor que debe atraer las miradas en ese momento. Parece una tontería, pero cualquiera que haya hecho teatro sabe que a los actores nos gusta más destacar que a un tonto una piruleta, y hay que aprender a controlar ese exhibicionismo personal para no estropear la obra colectiva.

    Cosa que no sé si tiene alguna aplicación congresístico-fisioterapéuticamente hablando, pero ¡ea! que me apetecía contarlo coño 😉

    Salud.

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