Nacho Fabiani

Dia a dia, explicaciones, pensamientos, vivencias, dudas… de un hombre que tuvo la suerte de hacerse fisioterapeuta

La Voz de los Sin Blog (IX): Fisioterapeuta, podólogo y IRONMAN

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Hola muy buenas, mi nombre es Antonio J García, Fisioterapeuta, Podólogo y, desde hace unos días, Ironman. Cuando mi amigo y compañero Nacho me pidió escribir estos párrafos, al principio sentí que no daría la talla, pero poco después esa incertidumbre se convirtió en curiosidad, casi necesidad. Se trata de una experiencia tan especial que te embriaga tanto como deportista, como persona y como profesional.

Describir la dureza de un Ironman es complicado sin hacer referencia al entrenamiento. Tuve la sensación de que el día de la carrera estaba todo hecho, lo que realmente fue duro fue el entrenamiento.

Ironman

Vayamos por partes. La natación, mi mayor miedo realmente de las tres disciplinas. Había que ir a nadar más de 2000m (entre 2000 y 3200) tres veces a la semana, con sus consecuentes desplazamientos y adaptaciones de horarios de trabajo. El problema mecánico, al no poseer una técnica depurada, recaía sobre todo sobre el raquis. El dolor dorso-lumbar, sobre todo cercano a la charnela, era casi continuo durante los dos primeros meses de entreno. No sé si fue mejorando mi técnica (que creo que sí) o mi musculatura tomó ese tiempo para modificarse (plasticidad de los tejidos), pero ese dolor desapareció pasado ese tiempo. Personalmente creo que fueron las dos cosas.

El ciclismo. Prepararse para hacer 180km en bici de carretera es relativamente fácil. Lo que es complicado es poder compaginar con las otras dos dinámicas de entrenamiento, es decir, no pasarse ni quedarse corto. Si entrenas mucho en bici, te quedas ‘corto’ en natación, eso es un punto incontestable. Mi problema fue combatir la pérdida de peso que me provocaba pedalear. Claro que alternábamos entrenamientos de piscina con sesiones de gimnasio, pero cuando haces tantas horas de bici, te quedas ‘seco’. Aparte de eso, un pequeño problema surgió en una de mis rodillas. A causa del desgaste, las rodillas pueden flaquear un poco, sobre todo a nivel de los ligamentos colaterales y el tendón rotuliano. Es importantísima la posición de las calas, debe ser milimétrica, exacta. Aunque en mi caso se tratara simplemente de sobrecarga de esfuerzo. Otra cuestión sorpresa me ocurrió una semana antes de la competición, una caída. No fue gran cosa, pero se pierde un poco de confianza, tan necesaria en carreras de larga distancia. En el momento de la caída lo único que pensé fue en la bicicleta, en ver si estaba entera, y en que competía en una semana. La verdad es que me ha ayudado esta experiencia a comprender mejor la forma de pensar del deportista en la consulta diaria, esa que a veces nos parece tan absurda, pero que si se siente pasa a mejor consideración.

La carrera a pie. Para mí fue la parte más fácil, pero en el sentido profesional, la más preocupante. Ya había sufrido la lesión típica del corredor, el síndrome de la banda iliotibial. Estuve casi un año después de haber corrido un maratón sin poder correr sin dolor. La cuestión es que gracias al tiempo de estudio que le dediqué y a la prevención practicada, no me ha dado de nuevo problemas y no ha dado la cara más, hasta día de hoy. El trabajo muscular específico para el corredor de media y larga distancia debe ser obligatorio, y debemos pensar en recomendarlo siempre a nuestros clientes. En mi caso, glúteos, tensor, abdominales, y determinadas funciones del cuádriceps fueron de gran ayuda. No se debe olvidar trabajar la técnica de carrera. La verdad es que pienso que la carrera a pie es la parte más arriesgada en el triatlón, estando en mente siempre problemas articulares (sobre todo la rodilla) y podológicos.

El día de la carrera. Las horas previas se pueden resumir en tres palabras: Comer, nervios y planificación. No voy a hablar de mi planificación en concreto, pero debo decir que estaba todo pensado al milímetro.

Qué y cuánto beber y comer. Ritmos. Sensaciones. No dolor. Botiquín en cada transición. A la hora de beber, siempre es recomendable la bebida isotónica. El problema es que la organización de la prueba no piensa en su importancia tanto como nosotros, así que mi solución fueron pastillas masticables de sales.

Si haces todo bien, no tiene por qué llegar ninguna situación de peligro.

Como Fisioterapeuta, iba pensando en cada músculo y en cada función. Veía qué grupo muscular se me iba sobrecargando a medida que pasaban los kilómetros. En la natación, no se nota nada, al menos yo (cuando era mi mayor preocupación). En la bici extrañamente fueron los tríceps los que empezaron a sufrir, a causa de la carga de la natación y de las continuas subidas en bici. En la carrera, las rodillas sobre todo, las dos por igual y de menos a más sensación dolorosa.

Como Podólogo, iba notando perfectamente la aparición de ampollas (ya en la bici empezaron) aunque había tomado precauciones. Otro problema fueron los hematomas subungueales, tres en total, pero menos dolorosos durante la prueba, después es otra cosa.

Como curiosidad. Me pareció alucinante el cambio que ha sufrido mi cuerpo a causa del entrenamiento. No soy una persona muy corpulenta, más bien de complexión delgada. Pues bien, a medida que iban pasando las sesiones de entrenamiento, iba adquiriendo más masa muscular, sobre todo en el tren superior, hasta justo un par de meses antes de la prueba. Esas semanas antes, mi cuerpo empezó a quedarse ‘seco’ poco a poco. El día de la prueba estaba prácticamente esquelético. Esto me asombra porque alucino con el organismo humano, el cual es capaz de adaptarse asombrosamente a las circunstancias.

Es real el pensamiento de que sólo conoce el Ironman quien lo realiza, pero debemos pensar como profesionales y dar cuartel a todo deportista que nos llegue, con el respeto que se merece. Estos ‘extremistas’ (incluido yo) sólo buscan un reto. Acuden a nosotros, los profesionales, como un ‘seguro’ para seguir entrenando bien, o lo mejor que puedan. Debemos priorizar la prevención, ya que en una prueba de tal magnitud tratar una lesión cuando no dista mucho el día de competición es casi absurdo. Debemos hablar mucho con ellos, y dejarles hablar. Trabajar la elasticidad y especificidad de cada una de las tres disciplinas. ‘Apagar los fuegos’ que vayan surgiendo, y concienciar al personal de que si se quiere hacer un Ironman, se debe tener un Fisioterapeuta de confianza al que acudir de vez en cuando.

Autor:

Antonio J García (@angarcisa)

Titulado en Sevilla como Fisioterapeuta en el 2007 y como Podólogo en el 2010. Sigo trabajando duro para poner mi granito de arena en esta dura empresa que es dar a la Fisioterapia el lugar que se merece. Actualmente mi actividad laboral la desempeño en Montpellier, en el centro Neos, especializado en la Traumatología del deporte y la Osteopatía.

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