Nacho Fabiani

Dia a dia, explicaciones, pensamientos, vivencias, dudas… de un hombre que tuvo la suerte de hacerse fisioterapeuta

La sencillez de Mulligan

5 comentarios

Una de las características del concepto Mulligan es su simplicidad y sencillez de aplicación y una de las características de la Fisioterapia la escucha y aprendizaje a través de los pacientes. Bien pues ayer todo eso me quedó demostrado en 5 min.

Ayer un paciente al que estoy tratando por limitación por dolor en flexo-extensión de codo tras caida fortuita, me dice: “Nacho, este fin de semana, me ha dolido mucho lo que me hiciste, pero he descubierto que si me aprieto aquí no me duele y, además, mira, puedo estirar y doblar el codo entero. Me dí cuenta al apretar para pegarme el esparadrapo ese que me pusiste” Todo esto lo dijo mientras se aplicaba una fuerza para corregir el movimiento accesorio anterior del radio y realizaba perfectamente flexo-extensión de codo. Realizó un autotratamiento de Mulligan practicamente perfecto y sin saberlo.

A esto le dije, “has observado algo con lo que te podrías forrar, el problema es que otro lo deescubrió antes que tú…”

Os pongo en antecedentes de forma breve, el paciente acudió hace unas dos semana por un traumatismo tras caída sobre el brazo izquierdo, presentando gran hematoma y dificultad a la flexo-extensión y supinación por dolor intenso . Tras la exploración se le informó que al ir reduciendo el dolor iría ganando arco articular, por lo que enfocamos el tratamiento en esta línea, analgesia y movilizaciones con el menor dolor posible. Evidentemente probé Mulligan de todas las formas posibles, y creía y apostaba que el dolor presente se debía a una posterioridad de radio (típica lesión osteopática), por lo que enfoqué mis movilizaciones en este aspecto a pesar de que le provocaba algo de molestias y dolor (si, ya sé que me saltaba una regla básica, pero ya había dado por hecho que Mulligan no funcionaba con él y simplemente movilizaba intentando ganar en este aspecto). Hasta ayer…

Tras comprobarlo, ganar el rango completo de movimiento y eliminar el dolor en escasos 5 minutos, algo que no habíamos conseguido en tres semanas, lo primero que hice fue pedirle perdón en parte por mantener el dolor y aprendí varias cosas: primero que hay que reevaluar constantemente y no dar por supuesto que “ya lo probaste”; segundo, que siempre, siempre, hay que escuchar a los pacientes y sobretodo preguntar “¿Hay algo que notes que te alivia?” y tercero, que siempre hay intentar trabajar sin dolor

Que un paciente te enseñe y te dé una lección, te hace ser mejor profesional y sobretodo más humilde, porque de lo que más aprendemos en esta profesión si sabemos observar no es de los cursos, es de algo más económico, es de nuestros pacientes.

Nos vemos,

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5 pensamientos en “La sencillez de Mulligan

  1. Algunas veces, el dar las cosas por sentado es nuestra trampa. El no reevaluar también da de lado la posibilidad de ver en qué punto estamos y si “ahora” si es el momento de aplicar una técnica que antes no funcionó.
    Y si, los pacientes nos enseñan… Hasta sin querer.

  2. Gran entrada, gran comentario y enorme reflexión… A los cursos vamos a escuchar y interpretar. En los ratos libres a estudiar y razonar. En la clínica diaria a aprender y re-razonar. Pacientes, grandes maestros!!! Y como defiende el gran @ezeyan “primum nos nocere”

  3. Me uno a la opinión de David, Gran entrada. todo lo que escuchemos a un paciente siempre sera poco y es bonito aprender que cosas de las que nos cuentan pueden ser mas o menos relevantes, e igual de bonito es observar, ver, reconocer y captar aquello que nos cuentan y no sale de sus labios.
    Un saludo Nacho.

  4. Escuchaba a un viejo Profesor de la Facultad de Medicina de Sevilla que hay oír, oír ,oír y escuchar, porque el paciente viene cantando su diagnóstico.

  5. Nacho, realmente me has hecho pensar en algo que se nos olvida en la práctica diaria: pararse un poco y escuchar y ver las señales. A veces vamos tan rápido por la práctica clínica que no nos paramos un poquito a ver esos detalles que son fundamentales. Y escuchar al paciente, es fundamental! Si el paciente dice que duele, es que duele. Así que el el tratamiento sin dolor o con el menor dolor posible se hace necesario.
    Buena entrada y mejor reflexión final.
    Un saludo!!

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